Arquitectos técnicos Madrid: inspección técnica de edificios

La inspección técnica de edificios (ITE) es una regulación que exige a los propietarios someter a las construcciones de más de 50 años a un control periódico, con objeto de garantizar su condición general de habitabilidad. Este reconocimiento es visual y permite conocer el nivel de conservación del inmueble, independiente del uso que recibe (doméstico, comercial o industrial), determinando las insuficiencias existentes. Así se acometen oportunamente las reparaciones que procedan, evitando riesgos a sus habitantes y la obligatoriedad de actuar con medidas más complejas y caras en el futuro.

Las áreas de revisión incluyen:

  • Seguridad estructural: resistencia de cimientos, soportes, vigas, columnas y cualquier otro que impacte la estabilidad.
  • Estado de las fachadas y paredes medianeras.
  • Condición de escalones y barandillas de las escaleras, ascensores, chimeneas, falsos techos, cornisas, acabados y otros elementos potencialmente peligrosos.
  • Calidad de estanco o imposibilidad de acceso del agua de lluvia al terreno o a las bases de la estructura. En un mismo orden de ideas tenemos la impermeabilización de paredes y techos.
  • Funcionamiento y conservación de las redes eléctricas y sistemas de tuberías de aguas blancas y negras. Las cuales no pueden tener fugas.
  • Señalización adecuada, en los edificios, de las salidas y zonas de escape en caso de emergencia.
  • Todo componente que pudiera afectar la integridad, higiene u ornato.

Según los resultados encontrados, tipo de deficiencias y su gravedad, la condición global del lugar podría ser apta o no, dependiendo de no haberse hallado tachas o las que hubiere sean leves, graves o extremas. Si hay riesgos para la gente el inspector está obligado a notificarlo de inmediato a dueños e inquilinos y también al ayuntamiento municipal donde se ubica la construcción.

En resumen, una investigación es propicia cuando la instalación analizada garantiza la seguridad de habitantes y transeúntes y que no se atente contra la higiene pública y el aspecto externo; es decir, que la fachada proyecte una imagen cónsona con la urbanización.

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